miércoles, 4 de febrero de 2009

Semana fantástica

Hace ya más de un mes que mi hermano llegó a Polonia y parecía que nunca se iba a ir, eso es lo que debería estar diciendo mi cuerpo, porque la verdad es que no le dimos tregua y a penas hubo tiempo para descansar en la escasa semana que estuvo de visita conmigo.
El lunes no nos dio tiempo a hacer demasiadas cosas, pero tanto uno como otro tuvimos que madrugar para poder estar en Cracovia a la una y desde allí dirigirnos a Biesko-Biala. Día de viaje.
Una vez allí visita relámpago al hotel y de vuelta al centro para hacer un poquito de turisteo antes de la noche turca, cenando kebab y pasando un momento de relax en un bar turco y muchas muchas risas.
La mañana siguiente comenzamos la serie de "vamos a ver que pasa", Pablo me había comentado que le apetecería esquiar algo por aquí(aunque ya se había quitado el mono 2 días antes en Andorra jeje), pero las temperaturas habían subido en los últimos días y en Bielsko no se veía ni rastro de nieve. Así que nos fuimos "a ver que pasa" a Szyndzielnia(una montaña cercana a Bielsko de la que ya os había hablado). Ni siquiera sabíamos si encontraríamos nieve o si podríamos alquilar esquís. Un viaje en teleférico y un par de fotos después estabamos enfrente de una pequeña pista para principiantes(ideal para mi, sería mi primera vez jeje), pero ni rastro del alquiler de los esquís, así que decidimos que sería un día dedicado al senderismo.
Andando, andando nos topamos con una pista que a mi hermano ya le hacía un poquito más de gracia, desicimos el camino andado, comimos un par de bocatas que llevábamos en las mochilas y decidimos que al día siguiente regresaríamos con los esquís ya alquilados desde la ciudad.
Ducha, cena y listos para conocer un poquito la movida nocturna de Bielsko(un poquito, ya os digo que era martes jeje). Esa noche se fraguó el segundo "a ver que pasa" ya que una amiga nos comentó que lo mejor para esquiar era ir a un pueblo cercano.
Szczyrk, este nombre impronunciable(¡y sin vocales!) era todo lo que teníamos para ir a esquiar, así que de mañana nos dirigimos a la estación de buses esperando tener suerte. No sabíamos ni dónde bajarnos, pero ya lo dijo el gran Liru "si hace falta se pregunta hasta a la de la limpieza".
Estuvo bien la aventura y finalmente pudimos esquiar un poco aunque en pistas verdes sencillitas, las pistas más complejas eran "inaccesibles" para nosotros.
De vuelta a Bielsko turno para la gastronomía polaca con una cena que me hizo reflexionar sobre esta y no despreciarla tanto como antaño.
La noche no daba para más y nuestras energías por ese día tompoco. Morefeo se apoderó de nosotros.
El jueves tocaba Cracovia, Alberto, Pablo y yo marchamos temprano para aprovechar algo el día allí y poder visitar todo lo que esta ciudad nos puede ofrecer(para más información ver sección Cracovia de este mismo blog).
Por la noche, como hay tiempo para todo, otro poquito de cultura de pub polaca(esto es una gran ciudad y difiere bastante de Bielsko).
Al día siguiente teníamos a nuestra guía esperandonos en la puerta del hostal Hocus Pocus(que grande es y que buena gente) que nos conduciría a Wieliczka, un pueblo a unos 15 km de Cracovia sin mayor importancia sino fuera por la increíble mina de sal que posee en su subsuelo.
Esta mina se merece una sección a parte en este blog, pero como la mayoría estara cansado de leerme desde el segundo párrafo os teneis que contentar con unas fotos(y sino usad al amigo google).
Sin mucho tiempo para más ya estabamos en el aeropuerto(es lo que tiene que tu vuelo salga a las 5 de la mañana jeje) y mi cuerpo se creía que ya podía descansar, pero el sábado aun nos quedaba otro día en Cracovia, ya sin mi hermano, pero con fichajes de invierno Patrick, Oskan y Mehmet.
Tras todo esto sólo puedo calificar a esta semana tomando prestado el nombre que utiliza ese conocido centro comercial: semana fantástica en Polandia.


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