

Desde hace ya unos años que todas las Semanas Santas me hago alguna escapadita con los amigos para conocer nuevos sitios o simplemente para descansar y disfrutar. Pues este año no iba a ser diferente, sólo que se cambiaría la península Ibérica por centro Europa.
Además también suele ser habitual que Riki y Yuyo sean algunos de los acompañantes en estos viajes, así que de nuevo este año no iba a ser diferente.
Su vuelo los dejaba en Frankfurt Hahn, allí alquilaban un coche para poder movernos sin depender de los horarios de los transportes urbanos y se dirigían hacia Praga, dónde yo ya los estaba esperando. Las obras en las carreteras de Alemania y República Checa hizo que llegarán un poco tarde, además de que el coche necesitara un "manguerazo".
Cuando llegaron, después de un gran regate de Riki, Yuyo y yo nos fuimos pasear un poco y a cenar algo típico checo antes de una gran noche de punta a punta de la ciudad, con sillas perdidas, cientos de proposiciones a conocer casinos locales, la china, el pagafantas y por supuesto los "neutrales" suizos.
Al día siguiente, tiempo para conocer todas las esquinas posibles de una ciudad increíble como lo es Praga. Primero nos dirigimos a los sitios más céntricos y turísticos, después nos guiamos por nuestra guía(durante cuarenta minutos, hasta que la olvidamos en una terraza mientras observabamos el show del reloj del ayuntamiento jeje) y por último decidimos callejear a nuestro aire y pararnos a degustar nuevos productos típicos. Acto seguido nos dirigimos al puente de Carlos, más conocido como el puente del rataflauta, que nos llevaría directos a la catedral y el castillo. Después de esto tuvimos el tiempo justo para dar una vueltecilla más en la noche de Praga y por la mañana la abandonábamos rumbo a Polonia, con la sensación de que 2 días no son suficientes para visitar ni siquiera una pequeña parte de esta ciudad.
De camino a Bielsko, hicimos una parada fugaz en Brno, con el tiempo justo para comer, sacar un par de fotos a los mejores monumentos y disfrutar de la emoción de ver un partido de "propetanka" en vivo y en directo.
En Bielsko aprovecharíamos para degustar comida tradicional polaca en el restaurante de un amigo, ver un poco la ciudad por la noche y descansar, ya que a la mañana siguiente pretendíamos dirigirnos hacia Zakopane.
Zakopane es una ciudad a la cual se conoce como la capital de invierno de Polonia, se encuentra en la parte sur de la región de Podhale, a los pies de los montes Tatras(gracias Wikipedia por ahorrarme estas líneas jeje). La verdad es que es una ciudad preciosa, las casas parecen sacadas de un cuento de hadas, la única pega es que quizás sea más bonita cuando todo está cubierto de nieve. Aún así pudimos disfrutar de sus pistas de esquí y su increíble paisaje de montaña. Desde aquí también cruzamos la frontera con Eslovaquía, sólo por decir que estuvimos allí jejeje.(ahh se me olvidaba no intenteis seguir los carteles de restaurantes...son unas trampa jejejeje).
La última parada del viaje, y no por eso menos importante era una vieja conocida para mi: Cracovia, dónde nos encontramos con Andrea y César, un amigo suyo que está de erasmus en Grecia y que se había acercado a Polonia de visita. Aquí casi puedo resumir nuestra estancia en la ciudad disfrutando de las terrazas de la plaza central, aprovechando ese sol que se negaba por esas fechas en Galicia, pero que aquí no se escondía, además también necesitabamos un descanso ya que no habíamos parado en toda la semana.
Al día siguiente me despedí de Yuyo y Riki en Bielsko, pero a ellos aun les quedaban muchos kilómetros por delante hasta regresar a Frankfurt para coger su avión de vuelta a Santiago.
Además también suele ser habitual que Riki y Yuyo sean algunos de los acompañantes en estos viajes, así que de nuevo este año no iba a ser diferente.
Su vuelo los dejaba en Frankfurt Hahn, allí alquilaban un coche para poder movernos sin depender de los horarios de los transportes urbanos y se dirigían hacia Praga, dónde yo ya los estaba esperando. Las obras en las carreteras de Alemania y República Checa hizo que llegarán un poco tarde, además de que el coche necesitara un "manguerazo".
Cuando llegaron, después de un gran regate de Riki, Yuyo y yo nos fuimos pasear un poco y a cenar algo típico checo antes de una gran noche de punta a punta de la ciudad, con sillas perdidas, cientos de proposiciones a conocer casinos locales, la china, el pagafantas y por supuesto los "neutrales" suizos.
Al día siguiente, tiempo para conocer todas las esquinas posibles de una ciudad increíble como lo es Praga. Primero nos dirigimos a los sitios más céntricos y turísticos, después nos guiamos por nuestra guía(durante cuarenta minutos, hasta que la olvidamos en una terraza mientras observabamos el show del reloj del ayuntamiento jeje) y por último decidimos callejear a nuestro aire y pararnos a degustar nuevos productos típicos. Acto seguido nos dirigimos al puente de Carlos, más conocido como el puente del rataflauta, que nos llevaría directos a la catedral y el castillo. Después de esto tuvimos el tiempo justo para dar una vueltecilla más en la noche de Praga y por la mañana la abandonábamos rumbo a Polonia, con la sensación de que 2 días no son suficientes para visitar ni siquiera una pequeña parte de esta ciudad.
De camino a Bielsko, hicimos una parada fugaz en Brno, con el tiempo justo para comer, sacar un par de fotos a los mejores monumentos y disfrutar de la emoción de ver un partido de "propetanka" en vivo y en directo.
En Bielsko aprovecharíamos para degustar comida tradicional polaca en el restaurante de un amigo, ver un poco la ciudad por la noche y descansar, ya que a la mañana siguiente pretendíamos dirigirnos hacia Zakopane.
Zakopane es una ciudad a la cual se conoce como la capital de invierno de Polonia, se encuentra en la parte sur de la región de Podhale, a los pies de los montes Tatras(gracias Wikipedia por ahorrarme estas líneas jeje). La verdad es que es una ciudad preciosa, las casas parecen sacadas de un cuento de hadas, la única pega es que quizás sea más bonita cuando todo está cubierto de nieve. Aún así pudimos disfrutar de sus pistas de esquí y su increíble paisaje de montaña. Desde aquí también cruzamos la frontera con Eslovaquía, sólo por decir que estuvimos allí jejeje.(ahh se me olvidaba no intenteis seguir los carteles de restaurantes...son unas trampa jejejeje).
La última parada del viaje, y no por eso menos importante era una vieja conocida para mi: Cracovia, dónde nos encontramos con Andrea y César, un amigo suyo que está de erasmus en Grecia y que se había acercado a Polonia de visita. Aquí casi puedo resumir nuestra estancia en la ciudad disfrutando de las terrazas de la plaza central, aprovechando ese sol que se negaba por esas fechas en Galicia, pero que aquí no se escondía, además también necesitabamos un descanso ya que no habíamos parado en toda la semana.
Al día siguiente me despedí de Yuyo y Riki en Bielsko, pero a ellos aun les quedaban muchos kilómetros por delante hasta regresar a Frankfurt para coger su avión de vuelta a Santiago.
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